La lección se centra en la promesa de Dios de establecer un nuevo mundo donde el pecado y la muerte no existirán. Se enfatiza la importancia de elegir lealtad al reino de Dios, ya que no se puede servir a dos reinos a la vez. Al reflexionar sobre el conflicto cósmico, se destaca que la ley divina y la gracia son esenciales para entender la relación entre el creador y sus criaturas.