El gobierno de la Nueva España estaba formado por órganos metropolitanos con sede en España como el Rey y el Consejo de Indias, y órganos locales encabezados por el virrey y la Real Audiencia. A nivel provincial existían los gobernadores, corregidores y alcaldes mayores, mientras que a nivel municipal operaban los cabildos españoles y de indios. El patronato real dio a la Corona ciertos derechos sobre la iglesia como presentar candidatos eclesiásticos y cobrar diezmos.