El voluntariado es esencial para la formación de personas y promueve la participación activa en la construcción de una sociedad más justa, a pesar de la crisis económica que afecta a las ONG. Facilita el desarrollo de habilidades y competencias, y transforma la percepción de los voluntarios sobre realidades sociales. Se plantea la necesidad de que las organizaciones sin fines de lucro conecten de manera efectiva con las motivaciones de los voluntarios para maximizar su impacto social.