MMeeddiiooccrriiddaadd
Efrén Martín, gerente de , profesor de , asociado de
“Una zorra a la que un cepo le había cortado la cola,
estaba tan avergonzada, que consideraba su vida
horrorosa y humillante, por lo que ideó una solución:
aconsejar a las demás hermanas cortarse también la
cola, para así disimular con la igualdad general, su
defecto personal.
Reunió entonces a todas sus compañeras, diciéndoles
que la cola era un feo apéndice y una carga inútil.
Pero una de ellas tomó la palabra y dijo: “Oye,
hermana, si no fuera por tu conveniencia de ahora
¿nos darías en realidad este consejo?”. (Esopo)
Nº 116 agosto 2016 http://www.fvmartin.net
Decidimos en base a paradigmas que en
esencia reflejan una opinión común que, con
frecuencia, nos lleva a la mediocridad. Por
ejemplo, para incentivar la excelencia:
La empresa ofrece más retribución, progreso
y estabilidad a cambio de mayor rendimiento.
Quienes no se crean compensados o
competentes, reducirán su esfuerzo e
incitarán al sabotaje al resto, presionándoles
con aislamiento, burlas y apodos.
Así, nuestro interés es afectado por las
propuestas de otros. ¿Cómo evitar estas
influencias?
 Aunque “lo último que uno sabe es por
dónde empezar”, comencemos por procesar
lo que digiere el cerebro, defendiéndonos de
elocuentes cantos de sirena: “El arte de
persuadir consiste tanto en el de agradar
como en el de convencer; ya que los
hombres se gobiernan más por el capricho
que por la razón” (Blaise Pascal).
 Detengámonos a valorar también si, aquella
oferta a la que se nos invita, no es
infinitamente más importante para quien la
propone que para nosotros. Indagando un
poco, siempre nos sorprenderemos. Hace
tiempo conocimos a un hombre partidario de
hacer protestas mediante sentadas. Lo que
no decía es que su dolorido “espolón” le
impedía aguantar mucho tiempo de pie.
 No menos crucial es emitir señales claras de
criterio inteligente o al menos independiente,
serio y contrario al gregarismo. Una
incredulidad que desanime a los
manipuladores de tantear la disposición de
nuestro espíritu. Como los buitres, ellos
intuyen muy bien si somos fiambre o no.
 Rodeémonos de personas con las que nos
una la admiración y el respeto mutuo; que
asuman y vivan su propia vida, sin pretender
disponer de la de los demás.
 Dado que la puerta a la influencia la abrimos
desde dentro, no podemos dejar de bregar
continuamente con nuestras creencias
irracionales, con sus esperanzas y temores;
estando permanentemente alerta y
cuestionando nuestros deseos sin descanso.
 Tengamos claro, en fin, el sujeto y el objeto
que construye cada oración en el guion de
nuestras vidas: ¿quién ha de decidir qué
conviene a nuestras circunstancias, salvo
nosotros mismos?
¿Terminaría igual la fábula si, en lugar de
una, hubieran sido varias las zorras
rabicortas? No. Éstas habrían triunfado,
envalentonadas en grupo: “Sólo conviene la
mediocridad. Esto lo ha establecido la
pluralidad, y muerde a cualquiera que se
escapa de ella por alguna parte” (Pascal).
Es la conjura de los necios

mediocridad

  • 1.
    MMeeddiiooccrriiddaadd Efrén Martín, gerentede , profesor de , asociado de “Una zorra a la que un cepo le había cortado la cola, estaba tan avergonzada, que consideraba su vida horrorosa y humillante, por lo que ideó una solución: aconsejar a las demás hermanas cortarse también la cola, para así disimular con la igualdad general, su defecto personal. Reunió entonces a todas sus compañeras, diciéndoles que la cola era un feo apéndice y una carga inútil. Pero una de ellas tomó la palabra y dijo: “Oye, hermana, si no fuera por tu conveniencia de ahora ¿nos darías en realidad este consejo?”. (Esopo) Nº 116 agosto 2016 http://www.fvmartin.net Decidimos en base a paradigmas que en esencia reflejan una opinión común que, con frecuencia, nos lleva a la mediocridad. Por ejemplo, para incentivar la excelencia: La empresa ofrece más retribución, progreso y estabilidad a cambio de mayor rendimiento. Quienes no se crean compensados o competentes, reducirán su esfuerzo e incitarán al sabotaje al resto, presionándoles con aislamiento, burlas y apodos. Así, nuestro interés es afectado por las propuestas de otros. ¿Cómo evitar estas influencias?  Aunque “lo último que uno sabe es por dónde empezar”, comencemos por procesar lo que digiere el cerebro, defendiéndonos de elocuentes cantos de sirena: “El arte de persuadir consiste tanto en el de agradar como en el de convencer; ya que los hombres se gobiernan más por el capricho que por la razón” (Blaise Pascal).  Detengámonos a valorar también si, aquella oferta a la que se nos invita, no es infinitamente más importante para quien la propone que para nosotros. Indagando un poco, siempre nos sorprenderemos. Hace tiempo conocimos a un hombre partidario de hacer protestas mediante sentadas. Lo que no decía es que su dolorido “espolón” le impedía aguantar mucho tiempo de pie.  No menos crucial es emitir señales claras de criterio inteligente o al menos independiente, serio y contrario al gregarismo. Una incredulidad que desanime a los manipuladores de tantear la disposición de nuestro espíritu. Como los buitres, ellos intuyen muy bien si somos fiambre o no.  Rodeémonos de personas con las que nos una la admiración y el respeto mutuo; que asuman y vivan su propia vida, sin pretender disponer de la de los demás.  Dado que la puerta a la influencia la abrimos desde dentro, no podemos dejar de bregar continuamente con nuestras creencias irracionales, con sus esperanzas y temores; estando permanentemente alerta y cuestionando nuestros deseos sin descanso.  Tengamos claro, en fin, el sujeto y el objeto que construye cada oración en el guion de nuestras vidas: ¿quién ha de decidir qué conviene a nuestras circunstancias, salvo nosotros mismos? ¿Terminaría igual la fábula si, en lugar de una, hubieran sido varias las zorras rabicortas? No. Éstas habrían triunfado, envalentonadas en grupo: “Sólo conviene la mediocridad. Esto lo ha establecido la pluralidad, y muerde a cualquiera que se escapa de ella por alguna parte” (Pascal). Es la conjura de los necios