El documento explora la fábula de Esopo sobre el lobo y el cordero para ilustrar cómo los opresores justifican su agresión a través de la distorsión de la realidad y la deshumanización de las víctimas. Se discuten las dinámicas de poder en el abuso, que pueden manifestarse en diversas formas, como el mobbing y el bullying, y cómo los agresores se autovictimizan para legitimar sus acciones. Además, se señala que estos patrones de violencia han persistido a lo largo de la historia debido a la incapacidad de ambos lados para reconocer la verdad de la situación.