El documento presenta el diagnóstico de la efectividad gerencial (d.e.g.), un instrumento que permite evaluar el impacto de la conducta de un líder en su entorno sin juicio público. Enfatiza que el liderazgo efectivo se centra en la conducta, adaptándose a situaciones, en contraste con líderes de baja efectividad que confunden su estilo con la productividad. Se recomienda abandonar procedimientos obsoletos y cultivar un ambiente laboral que priorice la satisfacción del cliente y la colaboración real entre equipos.