La meningitis puede causar consecuencias graves a largo plazo como sordera, epilepsia e hidrocefalia. La meningitis bacteriana sin tratar es fatal, mientras que la viral suele resolverse espontáneamente y raramente es mortal. La tasa de mortalidad de la meningitis bacteriana depende de factores como la edad, el patógeno y la gravedad de la enfermedad, y puede variar desde el 2% en niños hasta el 37% en adultos.