El documento analiza las deficiencias de la legislación chilena en relación a los delitos contra la propiedad. Identifica como problemas la falta de tipificación de fraudes informáticos, la regulación deficiente del hurto de posesión y el robo con fuerza en las cosas, y las imprecisiones en la descripción de algunas figuras. Propone la creación de un tipo general de fraude informático y mejoras técnicas para asegurar una protección efectiva de los bienes patrimoniales.