En un lugar lejano, frutas y verduras tristes decidieron visitar a Sebastián, un niño que disfrutaba de su sabor, para descubrir cómo ganarse el amor de los niños. Aprendieron que combinar sus sabores y presentarse de manera divertida podía hacerlas más atractivas, lo que llevó a Sebastián a preparar deliciosos platillos para sus amigos. Gracias a su esfuerzo, lograron que otros niños, como Jorge, se enamoraran de ellas y mejoraran su salud.