Las civilizaciones mesopotámicas se desarrollaron en la región del Creciente Fértil entre los ríos Tigris y Éufrates, dando origen a las primeras ciudades como Uruk y Ur. Los sumerios crearon una escritura cuneiforme y gobernaron ciudades-estado teocráticas centradas en los templos. Más tarde, los acadios y asirios establecieron grandes imperios que unificaron la región a través de la fuerza militar.