Las primeras civilizaciones surgieron a orillas de grandes ríos como el Tigris, Éufrates y Nilo, donde el control de las aguas permitió el crecimiento agrícola y el aumento de la población. La necesidad de medir campos, anotar intercambios y controlar sistemas de irrigación llevó al desarrollo de la escritura cuneiforme en Mesopotamia y jeroglífica en Egipto. Ambas civilizaciones establecieron ciudades-Estado gobernadas por reyes y sacerdotes