La abogacía se desarrolló primero en Roma, donde los abogados eran conocidos como "VIR PROBUS DICENDI PERITUS" y debían demostrar probidad y elocuencia. También se desarrolló en la antigua Grecia, donde los primeros abogados eran oradores que defendían a los acusados, aunque no podían cobrar por sus servicios. Más tarde, la abogacía surgió formalmente para defender los derechos de las personas y buscar la justicia de manera organizada y sistemática.