El partido moderado apoyaba a la aristocracia y alta burguesía y favorecía una monarquía constitucional con el rey compartiendo el poder soberano y sufragio censitario. El partido progresista representaba a las clases medias y apoyaba una monarquía constitucional con soberanía nacional y sufragio más abierto. Los demócratas defendían una monarquía democrática con soberanía y sufragio universal.