El documento analiza la necesidad de un nuevo modelo económico que promueva la equidad y el bienestar colectivo, enfatizando los derechos de las mujeres indígenas y la participación en la toma de decisiones políticas. A través de instrumentos internacionales, se destaca la importancia de la participación femenina en contextos de desarrollo y el entendimiento de la economía desde una perspectiva aimara que valora la vida y la complementariedad. Se subraya que la traición a estos principios ha generado un estancamiento en la reducción de la pobreza y la marginación de las mujeres, requiriendo una integración real de sus voces en la formulación de políticas.