El documento habla sobre las ciudades de refugio establecidas por Dios en la Biblia. Explica que estas ciudades servían como lugares seguros para aquellos que habían cometido homicidio sin intención, para protegerlos del vengador de sangre. También menciona que las ciudades representan a Jesús como nuestro refugio, a quien podemos acudir como pecadores para encontrar salvación.