La nacionalidad española se puede adquirir de origen (ius sanguinis o ius soli) o de forma derivativa a través de la opción, carta de naturaleza o residencia. La nacionalidad de origen se obtiene por nacimiento de hijos de padres españoles o nacidos en España, mientras que la derivativa requiere cumplir ciertos requisitos como plazos de residencia, renuncia a otra nacionalidad y juramento de lealtad a España.