La natación de competición se instituyó formalmente en Gran Bretaña a finales del siglo XVIII y se expandió a otros países en las décadas siguientes. Existen cuatro estilos de natación oficiales: crol, espalda, mariposa y braza. Cada estilo se caracteriza por la posición del cuerpo y el movimiento de brazos y piernas de forma simétrica o alternada. La mariposa es el estilo más vistoso y el segundo más rápido, mientras que la braza es el más lento.