Este documento discute la importancia de la intervención en el desarrollo emocional de los niños. Explica que los niños aprenden qué emociones y comportamientos son aceptables a través de la interacción con los adultos, y que la educación emocional les ayuda a desarrollar competencias emocionales como reconocer, manejar y regular sus propias emociones. El objetivo final es que los niños sean competentes emocionalmente y que esto les brinde beneficios a nivel personal e interpersonal.