Este documento propone un modelo de formación ciudadana orientado a la no violencia, la educación para el desarrollo y la construcción de paz. El modelo busca (1) formar ciudadanos críticos que puedan transformar la cultura desde su cotidianidad, cambiando estructuras que generan violencia e inequidad, (2) concertar intereses individuales y colectivos de manera cooperativa en lugar de competitiva, y (3) reconocer el conflicto como oportunidad para el cambio mediante el diálogo no violento en lugar de la polarización.