Las normas son esenciales para el desarrollo de virtudes en los hijos, promoviendo la convivencia familiar y la formación de comunidades respetuosas. Los padres deben establecer reglas claras que ayuden a los niños a lidiar con la frustración y a desarrollar una escala de valores propia. Es fundamental que todos los miembros de la familia conozcan y sigan las reglas para evitar mensajes contradictorios y fomentar un entorno ordenado.