El documento describe el ojo rojo como un signo común de múltiples patologías oculares. Explica que una exploración metódica que incluye la historia clínica, examen físico y pruebas complementarias puede ayudar a identificar la causa subyacente, como hemorragia conjuntival, patología corneal, conjuntivitis, uveítis anterior aguda, glaucoma agudo, escleritis u orbitopatía. El tratamiento debe enfocarse en el mecanismo etiopatogénico específico.