Las primeras células surgieron a partir de coacervados que contenían material con capacidad de autorreplicación como el ARN. Estas células procariotas evolucionaron para desarrollar metabolismo autotrófico mediante la fotosíntesis, lo que llevó a la acumulación de oxígeno y el surgimiento de células aerobias. Posteriormente, algunas células procariotas se convirtieron en las primeras células eucariotas al desarrollar núcleo y orgánulos celulares, estableciendo relaciones simbióticas