La palma africana, originaria del golfo de Guinea, es una planta tropical que se cultiva principalmente en regiones cálidas y húmedas con condiciones específicas de temperatura y precipitación. Su cultivo se ha expandido desde África hacia Asia y América Latina, destacándose por su alta productividad y la importancia de una siembra adecuada para su desarrollo. Esta especie requiere suelos óptimos y un manejo adecuado de nutrientes para maximizar su rendimiento.