El Jaragua es una planta perenne nativa de África que se ha naturalizado en varios países de Latinoamérica. Crece formando matojos y es resistente a la sequía, la quema y el pisoteo. Aunque es de bajo valor nutritivo y poca capacidad de carga, es útil para el pastoreo en climas cálidos y suelos pobres. Requiere fertilización para mantener su productividad una vez establecida.