Chile pasó de un sistema socialista a una economía de libre mercado en los años 70. Desde entonces ha experimentado tres modelos económicos: un neoliberalismo puro en la primera mitad del gobierno de Pinochet, un neoliberalismo más pragmático en la segunda mitad debido a la crisis de 1982, y una tercera variante en los años 90 que incluyó reformas tributarias y laborales para mejorar los servicios sociales y devolver poder a los trabajadores.