El documento describe las cualidades fundamentales que debe poseer una educadora de párvulos. Entre ellas se encuentran gozar de buena salud física y mental para enfrentar la actividad continua con los niños, ser responsable y estable emocionalmente, ofrecer una imagen agradable y cordial, respetar la iniciativa de los niños, valorar la importancia de la etapa de desarrollo y ser un ejemplo conductual para los niños y la comunidad.