El documento describe los principales cambios fisiológicos, nutricionales y sociales que enfrentan las personas adultas mayores, incluyendo pérdidas sensoriales y funciones metabólicas, así como recomendaciones para una alimentación equilibrada y actividad física. Se recomienda una dieta variada de cereales integrales, legumbres, verduras, frutas y proteínas magras, acompañada de actividad física ligera para mantener la salud y calidad de vida.