Zara produce el 80% de sus prendas en Europa para evitar la piratería y abaratar costos de países tercermundistas. Cada tienda se diseña según la zona donde se ubica, respetando costumbres locales. Las empleadas jóvenes actúan como directoras y reciben apoyo directo del fundador Amancio Ortega, ofreciendo atención personalizada a los clientes.