La política educativa en México establece que el derecho a la educación es universal y debe ser accesible para todos, enfocándose en desarrollar conocimientos, capacidades y valores. Organismos internacionales como la ONU y la UNESCO supervisan la calidad y la cobertura educativa, mientras que el estado tiene la responsabilidad de garantizar igualdad de oportunidades y una educación que promueva la comprensión del entorno social y político. Se concluye que la educación es esencial para el desarrollo personal y social, siendo un derecho inalienable del individuo.