Gregorio Mendel, un monje agustino austriaco, realizó experimentos pioneros sobre la herencia genética utilizando guisantes entre los años 1856 y 1863. Descubrió tres leyes fundamentales de la herencia: 1) la uniformidad de la primera generación híbrida, 2) la segregación de los alelos en la formación de gametos, y 3) la independencia de los caracteres hereditarios. Sus hallazgos no fueron ampliamente reconocidos hasta después de su muerte, pero sentaron las bases de la genética moderna.