La responsabilidad implica gestionar el flujo de materiales y la información asociada desde el cliente final hasta los proveedores con el propósito de adecuar los productos en el lugar indicado y crear valor. Esto incluye actividades como devoluciones, arreglos, reventas, remanufacturas, reciclaje, ecodiseño y reutilización. La logística inversa se debe considerar desde las primeras etapas de diseño e investigación de un producto y requiere rediseñar procesos productivos y de distribución para recibir