La conversión de músculo a carne involucra múltiples procesos bioquímicos que ocurren en tres fases: muerte celular o apoptosis, rigor mortis y maduración, afectando la calidad y terneza de la carne. La muerte celular inicia la descomposición de proteínas musculares, seguida por el rigor mortis que provoca contracción y cambios en el pH, y finalmente la maduración que mejora la textura y sabor mediante enzimas. La gestión adecuada de estas etapas es crucial para obtener carne de alta calidad.