Las armas biológicas utilizan agentes vivos como bacterias, virus y toxinas para causar enfermedades. Históricamente se han usado para envenenar el agua de ciudades sitiadas. Están constituidas por microorganismos patógenos cultivados y diseminados como aerosoles, a través de animales o contaminando el agua y los alimentos. Algunos agentes comunes son el ántrax y el uso de estas armas puede tener graves consecuencias para la salud y el medio ambiente.