La carta de San Pablo a los Romanos fue escrita probablemente en Corinto al inicio del año 58 d.C. con el objetivo de explicar las doctrinas del evangelio a la iglesia de Roma y motivar su apoyo para la misión de Pablo en España. La carta presenta de manera sistemática la aplicación universal del evangelio y defiende que la salvación proviene de la fe y no de observar la ley o ser circuncidado.