La segunda carta a Timoteo fue escrita por el apóstol Pablo desde Roma, donde se encontraba encarcelado, dirigida probablemente a Timoteo en Efeso. En la carta, Pablo insta a Timoteo a visitarlo en Roma y a continuar valientemente predicando el evangelio y luchando contra el error a pesar de la persecución, debido a la apostasía que se avecinaba. El propósito de la carta era exhortar a Timoteo a mantener su valor espiritual y redoblar sus esfuerzos misioneros.