Aristóteles define la virtud moral como un hábito que busca el término medio entre el exceso y el defecto, regulado por la razón prudente. La prudencia, o frónesis, es clave en la acción moral, permitiendo al individuo discernir y actuar correctamente en diferentes circunstancias. El documento también aborda la influencia del cristianismo en la comprensión de la virtud y la prudencia, destacando no solo la capacidad de juzgar, sino también los peligros de falsificaciones de la prudencia.