Un laboratorio de micología requiere: 1) una sala adecuada, 2) instrumentos como pinzas y cajas de Petri, y 3) técnicas de búsqueda de anticuerpos, cultivo y aislamiento de hongos. Se deben seguir protocolos de bioseguridad y obtener muestras adecuadas como esputos o exudados para identificar hongos mediante tinción, cultivo e investigación inmunológica.