El documento describe el proceso de liberalización y secularización que vivió Chile en la segunda mitad del siglo XIX. Se realizaron reformas constitucionales entre 1871 y 1884 que limitaron el poder del Presidente y fortalecieron el Congreso y los derechos individuales. También hubo una lucha entre el Estado y la Iglesia Católica para laicizar las instituciones, lo que generó conflictos en materias como la educación. Este período sentó las bases para el establecimiento de la hegemonía liberal en el país.