El documento contrasta los beneficios y desafíos de que la alta dirección trabaje de forma individual frente a que lo haga como un equipo. Al trabajar individualmente, cada miembro tiene alta autonomía pero hay solape de tareas y poca coordinación, lo que lleva a perspectivas fragmentadas. Al trabajar como equipo, hay una visión integrada, cultura de proyectos interdepartamentales, y mayor flexibilidad. Sin embargo, se requiere negociación y aceptar situaciones ambiguas. El documento concluye que sin un equipo directivo,