RECONOCIMIENTO TEMPRANO DE DAÑOS AUDITIVOS 
CONCEPTUALIZACIÓN: 
Desde un punto de vista general, las deficiencias auditivas se pueden considerar como 
aquellas alteraciones de carácter cuantitativo con respeto a una correcta percepción de la 
audición. 
Su conceptualización, conlleva necesariamente el conocimiento de algunos términos, tales 
como: 
HIPOACUSIA: disminución de la capacidad auditiva que permite adquirir el 
lenguaje oral por la vía auditiva. 
COFOSIS O SORDERA: pérdida total de la audición y el lenguaje se adquiere 
por la vía visual. 
ANACUSIA: oye algo, pero esa audición no le sirve para percibir la voz 
humana, a pesar de que ésta sea gritada. 
DIAGNÓSTICO 
La detección precoz de la hipoacusia infantil, junto con su diagnóstico y tratamiento 
temprano, son básicos para evitar o minimizar una serie de importantes alteraciones 
relacionadas con el desarrollo del lenguaje y del pensamiento. Durante los primeros 
años de vida la audición y lenguaje están íntimamente unidos, de manera que el grado 
de pérdida auditiva y la afectación de las distintas frecuencias del espectro auditivo, 
influyen sobre la adquisición del lenguaje y la producción de su voz. Además, la 
ausencia de audición crea dificultades psicoafectivas al aislar a los niños del entorno 
en el que viven, influyendo sobre su comportamiento y alterando su desarrollo. 
Pruebas subjetivas: proporcionan una clasificación cuantitativa del problema auditivo e 
indica el nivel de la pérdida auditiva sobre todo para la comunicación lingüística. 
Requieren la respuesta consciente del paciente. Encontramos: 
Audiometría tonal. La Audiometría es un examen que tiene por objeto cifrar las alteraciones 
de la audición en relación con los estímulos acústicos, resultados que se anotan en un gráfico 
denominado audiograma 
Logoaudiometría. La logoaudiometría es una prueba que tiene como fin evaluar la capacidad 
de una persona para escuchar y entender el lenguaje. 
Audiometría de Békésy. 
Pruebas Objetivas: estos estudios necesitan de una interpretación muy especializada. Estos 
exámenes pueden aplicarse a niños recién nacidos y en pacientes en coma. 
No requieren de respuesta el paciente y se obtienen aunque el paciente no colabore. Son 
pruebas no agresivas e indoloras. Las más utilizadas son:
Impedanciometría completa, Timpanograma, Timpanometría o Reflejo 
Estapedial. La timpanometría es una prueba desarrollada para evaluar la 
movilidad de la membrana timpánica durante la variación de presión del aire. 
Potenciales Evocados Auditivos. Estos potenciales son el resultado de 
registrar la actividad electroencefalográfica desencadenada a partir de la 
presentación de un estímulo acústico continuo y periódico en el tiempo. 
Cualquiera de los siguientes hechos nos deben hacer sospechar 
la existencia de una dificultad auditiva: 
Un recién nacido que no muestra sobresalto ante cualquier ruido del ambiente. 
Un niño que al año de edad no balbucea o bien no se vuelve ante sonidos 
supuestamente familiares. 
Un niño que a los dos años da la impresión de que sólo entiende órdenes 
sencillas si nos está mirando. 
Un niño que a los tres años no es capaz de repetir frases de más de dos 
palabras. 
Un niño que, cumplidos los cuatro años, no sabe contarnos espontáneamente 
lo que pasa. 
Cualquier niño que hable de forma poco inteligible a partir de los cinco años. 
Cualquier niño que tenga frecuentes afecciones de oído. 
Cualquier niño de los que se dice frecuentemente: "sólo atiende lo que quiere y 
cuando quiere". 
Algunas pautas evolutivas que conviene tener presentes y que pueden incidir en la posibilidad 
de aparición del déficit son las siguientes: 
0 a 3 meses Ante un sonido no hay respuesta refleja del tipo parpadeo, despertar, etc. 
Emite sonidos monocordes. 
3 a 6 meses Se mantiene indiferente a los ruidos familiares. 
No se orienta hacia la voz de sus padres. 
No responde con emisiones a la voz humana. 
No emite sonidos para llamar la atención. 
Debe intentar localizar ruidos 
6 a 9 meses No emite sílabas. 
No atiende a su nombre. 
No se orienta a sonidos familiares. 
9 a 12 meses No reconoce cuando le nombran a sus padres. 
No entiende una negación. 
No responde a “dame” si no va acompañado del gesto con la mano.
12 a 18 meses No señala objetos y personas familiares cuando se le nombran. 
No responde de forma distinta a sonidos diferentes. 
No nombra algunos objetos familiares. 
18 a 24 meses No presta atención a los cuentos. 
No identifica las partes del cuerpo. 
No construye frases de dos sílabas. 
A los 3 años No se les entiende las palabras que dice. 
No contesta a preguntas sencillas. 
A los 4 años No sabe contar lo que pasa. 
No es capaz de mantener una conversación sencilla. 
CLASIFICACIÓN: 
Según la parte del oído afectada (oído interno, medio o externo) o la 
localización de la sordera 
Hipoacusia/sordera de transmisión: la zona alterada es la encargada de la 
transmisión de la onda sonora. 
Hipoacusia/Sordera de percepción o neurosensorial: en el oído interno y/o en 
la vía auditiva. Los sonidos graves los oyen relativamente bien y en algunas 
ocasiones y bajo determinadas circunstancias pueden mantener una 
conversación. 
Mixta. 
Según la causa 
Hereditarias genéticas: 
-Recesivas: los padres son portadores de la enfermedad pero 
no son hipoacúsicos. 
-Dominantes: constituye el 10% de las hipoacusias; uno de los 
padres es portador del gen afecto y es hipoacúsico. 
Adquiridas: 
- Prenatales: enfermedades de la madre durante el embarazo 
pueden ser causa de Hipoacusia en el niño, sobre todo si se dan 
entre la 7 y la 10ª semana. Entre las más graves nos 
encontramos con la rubeola, sarampión, varicela, alcoholismo, 
etc. 
- Neonatales: Traumatismo durante el parto, anoxia neonatal 
(falta de oxígeno), prematuridad, ictericia (aumento de a 
bilirrubina en la sangre por incompatibilidad Rh) 
- Postnatales: todos los lactantes que presenten anomalía 
estructural del ido externo o hendidura labial, maxilar palatina.
Con peso de nacimiento de menos de 1. 500 g.; otitis y sus 
secuelas, fracturas del oído, afecciones del oído interno y nervio 
auditivo, intoxicaciones por antibiótico, meningitis y encefalitis, 
tumores, etc. 
Según el momento de aparición 
Prelocutivas: se adquieren antes que el lenguaje. 
Postlocutivas: se adquieren después del lenguaje y son de mejor pronóstico. 
Según el grado 
pérdidas leves (20-40 dB): Aunque el niño oye todo, comprende sólo parte de lo que 
oye, por lo que pueden aparecer problemas de atención en clase y dificultad de comunicación 
en ambientes ruidosos, conversaciones de grupo, voz suave… Suelen producirse dislalias, 
por insuficiente discriminación de ciertos rasgos fonéticos, y retraso general del lenguaje y del 
habla. Muchas veces pasan desapercibidas a la familia y repercuten en el rendimiento 
escolar. 
pérdidas medias (41-70 dB): El lenguaje aparece de forma natural y espontánea pero 
con retraso y muchas dificultades fonoarticulatorias. En estos casos, necesitan apoyarse en la 
lectura labial y presentan importantes problemas de comprensión en ambientes ruidosos o en 
intercambios múltiples. 
pérdidas severas (71-90 dB): Discriminan sonidos del entorno frente a sonidos del 
habla, pero la audición residual no es funcional por sí sola para lograr un desarrollo 
espontáneo del lenguaje, por lo que su aprendizaje resulta difícil, lento y, a veces, muy 
limitado. 
pérdidas profundas (91-110 dB): La adquisición del lenguaje oral es difícil. Toda la 
comprensión verbal del niño depende de la lectura labial. La voz y la inteligibilidad del habla 
están muy alteradas. 
CAUSAS 
Algunas causas pueden ser las siguientes: 
Adquiridas 
Infecciones congénitas: Toxoplasmosis, rubeola, herpes simple, sífilis, 
citomegalovirus 
Infecciones postnatales: meningitis bacteriana, paperas, sarampión, rubeola, 
etc. Las paperas (parotiditis) constituyen la causa más frecuente de sordera 
adquirida en los niños. 
Traumáticas. 
Hiperbilirrubinemia (aumento de la bilirrubina en sangre), generalmente debida 
a incompatibilidad Rh 
Ototóxicos. Antibióticos tipo estreptomicina, tobramicina, gentamicina, 
tomados por la madre y atraviesan la placenta. 
Antibióticos: kanamicina, neomicina, estreptomicina, gentamicina,
vancomicina, furosemida, etc. 
Prematuridad. 
Genéticas (constituyen al menos el 50% de los casos) 
Autosómicas recesivas: Hipoacusia profunda aislada, síndrome de Usher, etc. 
El gen anómalo tiene que existir en ambos progenitores. La sordera se 
presenta de forma aislada, en el 70% de los casos ( Malformaciones de 
Scheibe, Michel y Mondini) o asociada a otras anomalías en el 30%. 
Autosómicas dominantes: síndrome de Waardenbrug, síndrome de Alport, 
Hipoacusia profunda aislada, otoesclerosis coclear, etc. 
Recesivas ligadas al cromosoma x: Hipoacusia profunda asociada con 
daltonismo, síndrome tipo Alport. 
Mitocondriales: síndrome de KearnsSayre, etc. 
Malformativas: Microsomía hemifacial, síndrome de Goldenhar, etc. 
Presbiacusia: pérdida gradual de la audición a medida que la persona envejece. 
CONTRADICCIONES DE LA SORDERA: 
Desarrollo evolutivo 
La deficiencia auditiva, además de la disminución o incapacidad de la percepción o 
conducción del sonido, trae aparejadas otras alteraciones cuya gravedad vendrá 
condicionada por factores tan importantes como son la intensidad de la pérdida auditiva y el 
momento de aparición de la misma. Teniendo en cuenta que los órganos sensoriales 
proporcionan informaciones importantes que inciden en un desarrollo evolutivo adecuado de 
la persona, hay que considerar que el aislamiento y la falta de información a que se ve 
sometida ésta por causa del déficit auditivo pueden representar implicaciones importantes 
para su desarrollo intelectual, lingüístico, social y emocional. 
El desarrollo cognitivo 
El aislamiento y falta de información, la concreción de las sensaciones, la incomunicación, 
van a tener como consecuencia un retraso madurativo en el niño deficiente auditivo que 
supondrá una serie de dificultades en el plano del desarrollo cognitivo. Dichas dificultades 
resultan ser más acuciantes cuanto mayor va siendo el niño, de forma que en las primeras 
etapas evolutivas su desarrollo es más equiparable al de los niños oyentes, produciéndose un 
distanciamiento cada vez mayor en las etapas posteriores, el cual se explica por la ausencia 
de un lenguaje que sea interiorizado por el niño y que funcione como eje vertebrador del 
pensamiento. 
El desarrollo lingüístico y comunicativo 
El alumno con deficiencia auditiva va a presentar dificultad, en mayor o menor medida según 
lo expuesto, tanto en la expresión como en la comprensión de la lengua oral. En 
consecuencia, habrá que proporcionarle una respuesta educativa que tenga en cuenta la 
necesidad más importante para el niño sordo: apropiarse tempranamente de un código 
comunicativo útil, como es el caso de la Lengua de Signos, así como la necesidad de
aprender el código comunicativo mayoritario, es decir la lengua oral, tanto en competencias 
de lectura como de escritura. 
El desarrollo socio-afectivo 
Hay que considerar también las implicaciones sociales y afectivas producidas por la falta de 
comunicación que lleva aparejada la deficiencia, puesto que las situaciones de aislamiento y 
las dificultades a las que el sordo se enfrenta en su desarrollo lingüístico y cognitivo 
repercuten negativamente en el proceso de integración y relación social y en el desarrollo 
afectivo de la persona. De esta forma, la interacción social de la persona sorda se va a ver 
afectada, influyendo también esto en el ámbito escolar, en cuanto que ésta es un elemento 
constituyente del proceso de enseñanza - aprendizaje, ya que el mismo se realiza a partir de 
la acción conjunta de varias personas.

Reconocimiento temprano de daños auditivos

  • 1.
    RECONOCIMIENTO TEMPRANO DEDAÑOS AUDITIVOS CONCEPTUALIZACIÓN: Desde un punto de vista general, las deficiencias auditivas se pueden considerar como aquellas alteraciones de carácter cuantitativo con respeto a una correcta percepción de la audición. Su conceptualización, conlleva necesariamente el conocimiento de algunos términos, tales como: HIPOACUSIA: disminución de la capacidad auditiva que permite adquirir el lenguaje oral por la vía auditiva. COFOSIS O SORDERA: pérdida total de la audición y el lenguaje se adquiere por la vía visual. ANACUSIA: oye algo, pero esa audición no le sirve para percibir la voz humana, a pesar de que ésta sea gritada. DIAGNÓSTICO La detección precoz de la hipoacusia infantil, junto con su diagnóstico y tratamiento temprano, son básicos para evitar o minimizar una serie de importantes alteraciones relacionadas con el desarrollo del lenguaje y del pensamiento. Durante los primeros años de vida la audición y lenguaje están íntimamente unidos, de manera que el grado de pérdida auditiva y la afectación de las distintas frecuencias del espectro auditivo, influyen sobre la adquisición del lenguaje y la producción de su voz. Además, la ausencia de audición crea dificultades psicoafectivas al aislar a los niños del entorno en el que viven, influyendo sobre su comportamiento y alterando su desarrollo. Pruebas subjetivas: proporcionan una clasificación cuantitativa del problema auditivo e indica el nivel de la pérdida auditiva sobre todo para la comunicación lingüística. Requieren la respuesta consciente del paciente. Encontramos: Audiometría tonal. La Audiometría es un examen que tiene por objeto cifrar las alteraciones de la audición en relación con los estímulos acústicos, resultados que se anotan en un gráfico denominado audiograma Logoaudiometría. La logoaudiometría es una prueba que tiene como fin evaluar la capacidad de una persona para escuchar y entender el lenguaje. Audiometría de Békésy. Pruebas Objetivas: estos estudios necesitan de una interpretación muy especializada. Estos exámenes pueden aplicarse a niños recién nacidos y en pacientes en coma. No requieren de respuesta el paciente y se obtienen aunque el paciente no colabore. Son pruebas no agresivas e indoloras. Las más utilizadas son:
  • 2.
    Impedanciometría completa, Timpanograma,Timpanometría o Reflejo Estapedial. La timpanometría es una prueba desarrollada para evaluar la movilidad de la membrana timpánica durante la variación de presión del aire. Potenciales Evocados Auditivos. Estos potenciales son el resultado de registrar la actividad electroencefalográfica desencadenada a partir de la presentación de un estímulo acústico continuo y periódico en el tiempo. Cualquiera de los siguientes hechos nos deben hacer sospechar la existencia de una dificultad auditiva: Un recién nacido que no muestra sobresalto ante cualquier ruido del ambiente. Un niño que al año de edad no balbucea o bien no se vuelve ante sonidos supuestamente familiares. Un niño que a los dos años da la impresión de que sólo entiende órdenes sencillas si nos está mirando. Un niño que a los tres años no es capaz de repetir frases de más de dos palabras. Un niño que, cumplidos los cuatro años, no sabe contarnos espontáneamente lo que pasa. Cualquier niño que hable de forma poco inteligible a partir de los cinco años. Cualquier niño que tenga frecuentes afecciones de oído. Cualquier niño de los que se dice frecuentemente: "sólo atiende lo que quiere y cuando quiere". Algunas pautas evolutivas que conviene tener presentes y que pueden incidir en la posibilidad de aparición del déficit son las siguientes: 0 a 3 meses Ante un sonido no hay respuesta refleja del tipo parpadeo, despertar, etc. Emite sonidos monocordes. 3 a 6 meses Se mantiene indiferente a los ruidos familiares. No se orienta hacia la voz de sus padres. No responde con emisiones a la voz humana. No emite sonidos para llamar la atención. Debe intentar localizar ruidos 6 a 9 meses No emite sílabas. No atiende a su nombre. No se orienta a sonidos familiares. 9 a 12 meses No reconoce cuando le nombran a sus padres. No entiende una negación. No responde a “dame” si no va acompañado del gesto con la mano.
  • 3.
    12 a 18meses No señala objetos y personas familiares cuando se le nombran. No responde de forma distinta a sonidos diferentes. No nombra algunos objetos familiares. 18 a 24 meses No presta atención a los cuentos. No identifica las partes del cuerpo. No construye frases de dos sílabas. A los 3 años No se les entiende las palabras que dice. No contesta a preguntas sencillas. A los 4 años No sabe contar lo que pasa. No es capaz de mantener una conversación sencilla. CLASIFICACIÓN: Según la parte del oído afectada (oído interno, medio o externo) o la localización de la sordera Hipoacusia/sordera de transmisión: la zona alterada es la encargada de la transmisión de la onda sonora. Hipoacusia/Sordera de percepción o neurosensorial: en el oído interno y/o en la vía auditiva. Los sonidos graves los oyen relativamente bien y en algunas ocasiones y bajo determinadas circunstancias pueden mantener una conversación. Mixta. Según la causa Hereditarias genéticas: -Recesivas: los padres son portadores de la enfermedad pero no son hipoacúsicos. -Dominantes: constituye el 10% de las hipoacusias; uno de los padres es portador del gen afecto y es hipoacúsico. Adquiridas: - Prenatales: enfermedades de la madre durante el embarazo pueden ser causa de Hipoacusia en el niño, sobre todo si se dan entre la 7 y la 10ª semana. Entre las más graves nos encontramos con la rubeola, sarampión, varicela, alcoholismo, etc. - Neonatales: Traumatismo durante el parto, anoxia neonatal (falta de oxígeno), prematuridad, ictericia (aumento de a bilirrubina en la sangre por incompatibilidad Rh) - Postnatales: todos los lactantes que presenten anomalía estructural del ido externo o hendidura labial, maxilar palatina.
  • 4.
    Con peso denacimiento de menos de 1. 500 g.; otitis y sus secuelas, fracturas del oído, afecciones del oído interno y nervio auditivo, intoxicaciones por antibiótico, meningitis y encefalitis, tumores, etc. Según el momento de aparición Prelocutivas: se adquieren antes que el lenguaje. Postlocutivas: se adquieren después del lenguaje y son de mejor pronóstico. Según el grado pérdidas leves (20-40 dB): Aunque el niño oye todo, comprende sólo parte de lo que oye, por lo que pueden aparecer problemas de atención en clase y dificultad de comunicación en ambientes ruidosos, conversaciones de grupo, voz suave… Suelen producirse dislalias, por insuficiente discriminación de ciertos rasgos fonéticos, y retraso general del lenguaje y del habla. Muchas veces pasan desapercibidas a la familia y repercuten en el rendimiento escolar. pérdidas medias (41-70 dB): El lenguaje aparece de forma natural y espontánea pero con retraso y muchas dificultades fonoarticulatorias. En estos casos, necesitan apoyarse en la lectura labial y presentan importantes problemas de comprensión en ambientes ruidosos o en intercambios múltiples. pérdidas severas (71-90 dB): Discriminan sonidos del entorno frente a sonidos del habla, pero la audición residual no es funcional por sí sola para lograr un desarrollo espontáneo del lenguaje, por lo que su aprendizaje resulta difícil, lento y, a veces, muy limitado. pérdidas profundas (91-110 dB): La adquisición del lenguaje oral es difícil. Toda la comprensión verbal del niño depende de la lectura labial. La voz y la inteligibilidad del habla están muy alteradas. CAUSAS Algunas causas pueden ser las siguientes: Adquiridas Infecciones congénitas: Toxoplasmosis, rubeola, herpes simple, sífilis, citomegalovirus Infecciones postnatales: meningitis bacteriana, paperas, sarampión, rubeola, etc. Las paperas (parotiditis) constituyen la causa más frecuente de sordera adquirida en los niños. Traumáticas. Hiperbilirrubinemia (aumento de la bilirrubina en sangre), generalmente debida a incompatibilidad Rh Ototóxicos. Antibióticos tipo estreptomicina, tobramicina, gentamicina, tomados por la madre y atraviesan la placenta. Antibióticos: kanamicina, neomicina, estreptomicina, gentamicina,
  • 5.
    vancomicina, furosemida, etc. Prematuridad. Genéticas (constituyen al menos el 50% de los casos) Autosómicas recesivas: Hipoacusia profunda aislada, síndrome de Usher, etc. El gen anómalo tiene que existir en ambos progenitores. La sordera se presenta de forma aislada, en el 70% de los casos ( Malformaciones de Scheibe, Michel y Mondini) o asociada a otras anomalías en el 30%. Autosómicas dominantes: síndrome de Waardenbrug, síndrome de Alport, Hipoacusia profunda aislada, otoesclerosis coclear, etc. Recesivas ligadas al cromosoma x: Hipoacusia profunda asociada con daltonismo, síndrome tipo Alport. Mitocondriales: síndrome de KearnsSayre, etc. Malformativas: Microsomía hemifacial, síndrome de Goldenhar, etc. Presbiacusia: pérdida gradual de la audición a medida que la persona envejece. CONTRADICCIONES DE LA SORDERA: Desarrollo evolutivo La deficiencia auditiva, además de la disminución o incapacidad de la percepción o conducción del sonido, trae aparejadas otras alteraciones cuya gravedad vendrá condicionada por factores tan importantes como son la intensidad de la pérdida auditiva y el momento de aparición de la misma. Teniendo en cuenta que los órganos sensoriales proporcionan informaciones importantes que inciden en un desarrollo evolutivo adecuado de la persona, hay que considerar que el aislamiento y la falta de información a que se ve sometida ésta por causa del déficit auditivo pueden representar implicaciones importantes para su desarrollo intelectual, lingüístico, social y emocional. El desarrollo cognitivo El aislamiento y falta de información, la concreción de las sensaciones, la incomunicación, van a tener como consecuencia un retraso madurativo en el niño deficiente auditivo que supondrá una serie de dificultades en el plano del desarrollo cognitivo. Dichas dificultades resultan ser más acuciantes cuanto mayor va siendo el niño, de forma que en las primeras etapas evolutivas su desarrollo es más equiparable al de los niños oyentes, produciéndose un distanciamiento cada vez mayor en las etapas posteriores, el cual se explica por la ausencia de un lenguaje que sea interiorizado por el niño y que funcione como eje vertebrador del pensamiento. El desarrollo lingüístico y comunicativo El alumno con deficiencia auditiva va a presentar dificultad, en mayor o menor medida según lo expuesto, tanto en la expresión como en la comprensión de la lengua oral. En consecuencia, habrá que proporcionarle una respuesta educativa que tenga en cuenta la necesidad más importante para el niño sordo: apropiarse tempranamente de un código comunicativo útil, como es el caso de la Lengua de Signos, así como la necesidad de
  • 6.
    aprender el códigocomunicativo mayoritario, es decir la lengua oral, tanto en competencias de lectura como de escritura. El desarrollo socio-afectivo Hay que considerar también las implicaciones sociales y afectivas producidas por la falta de comunicación que lleva aparejada la deficiencia, puesto que las situaciones de aislamiento y las dificultades a las que el sordo se enfrenta en su desarrollo lingüístico y cognitivo repercuten negativamente en el proceso de integración y relación social y en el desarrollo afectivo de la persona. De esta forma, la interacción social de la persona sorda se va a ver afectada, influyendo también esto en el ámbito escolar, en cuanto que ésta es un elemento constituyente del proceso de enseñanza - aprendizaje, ya que el mismo se realiza a partir de la acción conjunta de varias personas.