La responsabilidad implica asumir las consecuencias de nuestros actos de acuerdo con los principios de justicia y cumplimiento del deber. Resolver conflictos de manera responsable requiere que todas las partes asuman sus derechos y deberes, no busquen excusas, y acepten las consecuencias de sus acciones. El respeto reconoce y valora a las personas y el entorno, estableciendo límites basados en los derechos de los demás.