El capítulo describe la importancia de una ciudadanía activa y una vida urbana vibrante para una buena ciudad. Señala que los ciudadanos deben sentirse dueños del espacio público y responsables de él. También enfatiza la necesidad de enseñar conducta ciudadana a personas de todas las edades y escuchar sus opiniones, ya que mucho de la futura calidad de vida depende de ello. Además, destaca que el desarrollo tecnológico puede generar nuevas formas de ciudadanía creativa siempre que se oriente hacia metas de s