Este documento discute el compromiso ético que debe asumir el docente. Sostiene que la escuela no solo debe enseñar conocimientos sino también fomentar valores para responder a las demandas actuales. El docente debe guiar el proceso de enseñanza-aprendizaje para lograr estos objetivos. También argumenta que la educación debe orientarse hacia valores sociales y democráticos a través de un enfoque transversal que impregne el currículo de contenidos ético-valorales.