El planteamiento del problema de investigación consiste en afinar y estructurar formalmente una idea inicial, integrando objetivos, preguntas y justificación que guíen el estudio y permitan su prueba empírica. Es crucial que los objetivos y preguntas sean congruentes y que la investigación sea evaluada en términos de su conveniencia, relevancia social, implicaciones prácticas, valor teórico y utilidad metodológica. Además, la viabilidad de la investigación y sus consecuencias deben ser consideradas, evitando incluir juicios morales o estéticos en su formulación.