Los mayas cuentan una leyenda sobre cómo la piel del venado adquirió su color camuflado. Un día, unos cazadores persiguieron a un cervatillo hasta que este cayó herido en una cueva donde vivían tres genios. Los genios curaron al venado y este les pidió proteger a los venados de los hombres. Los genios cambiaron el color claro de la piel del venado por uno que se confundiera con la tierra, salvando así a los venados de la extinción.