Este poema describe el sonido del viento que viene del mar en una noche silenciosa. Se escucha al viento golpear insistentemente los cristales de la ventana, llorando y llamando como si estuviera perdido. Sin embargo, el que mantiene despierto al poeta no es el viento, sino el alma, que aunque ahora está encerrada en el cuerpo, alguna vez fue libre como el viento y aún recuerda.