Este poema de Pablo Neruda expresa su deseo de que su amada continúe viviendo con alegría incluso después de su muerte. Pide que no deje que su risa o pasos vacilen y que viva en su ausencia como si estuviera en una casa. Aunque él ya no esté presente, desea que su amor perdure y que su ausencia se sienta como una casa grande y transparente donde él pueda verla vivir. Sin embargo, volvería a morir si la viera sufrir.