La nueva ley de ordenamiento territorial tiene como objetivos racionalizar el crecimiento urbano de las ciudades y garantizar la soberanía alimentaria y un ambiente sano mediante la planificación del territorio. La ley requiere clasificar el suelo en urbano y rural e identificar zonas con alto valor ambiental o agrícola para su conservación de acuerdo con la legislación ambiental. Además, el ordenamiento territorial busca la utilización racional y sostenible de los recursos territoriales y la protección del patrimonio natural y cultural.