Los sellantes dentales se colocan en las fosas y fisuras de los dientes para prevenir las caries, que representan el 80-90% de las caries en los dientes posteriores permanentes. Los sellantes deben usarse en función del riesgo cariogénico del paciente y han demostrado reducir la incidencia de caries en un 86% después de un año. Los sellantes deben cumplir requisitos físicos, químicos y clínicos para ser efectivos a largo plazo en la prevención de caries.