El trabajo cívico :Su movilizacion e integración.
El trabajo cívico no es (sólo) algo «majo» y complementario, no es un parche institucionalizado de las negligencias
estatales y a su carencia de ideas de negocio y de negocios exitosos (ganapasta.fullblog.com.ar/negocios-
exitosos.html ) Moviliza e integra (también los movimientos de protesta) y presta de este modo una ayuda preciosa a
la Administración, a los partidos políticos y al Estado. Conviene recordar una cosa: ¿Quién ha puesto en el orden del
día la problemática situación de una civilización que se pone a sí misma en peligro, situación que está hoy en boca de
todo el mundo, contra la oposición de los que mandan en los ámbitos de la política, la economía y la ciencia? ¡Los
numerosos movimientos que recuerdan a David contra Goliat!
El trabajo cívico suministra también potencial de protesta, lo lleva al terreno de lo pragmático-activo y lo
espontáneo y autónomo,generarndo nuevas ideas de negocios, se enfrenta a las protestas retóricas con la naturalidad de
respuestas e iniciativas propias y se formula constantemente la pregunta de ¿qué hacer?, a tenor del lema «¡No
preguntes qué puede hacer el Estado, sino qué puedes hacer tú para acabar con la situación de miseria actual!». Con el
trabajo cívico, tomando prestada una frase de Schumpeter, la desobediencia creativa se gana un lugar socialmente
reconocido en el campo de la actividad y la experimentación. Sin embargo, no hay que concluir por ello que el trabajo
cívico es el origen de todo lo bueno y bonito que hay en la tierra. El trabajo cívico puede ser conservador o
revolucionario, o ambas cosas a la vez, o ninguna de ellas. No hay una meta evolutiva preestablecida para una sociedad
políticamente libre. Al contrario, la prueba de fuego de la libertad consiste en hacer la siguiente pregunta: ¿cómo nos
va con el aterrador fantasma de la libertad?
Además, el trabajo cívico está plagado de dilemas e interrogantes. He aquí algunos más: ¿cómo organizar la propia
espontaneidad? ¿Qué hacer para que la gente abandone su vida anónima y se ponga a hacer para el prójimo algo que no
« supedite ni a normas ni a jerarquías? Todos hablan de espontaneidad, creatividad, innovación, responsabilidad
personal, pero nadie sabe cómo estas nuevas y grandes palabras de esperanza con sus negocios exitosos (mejor dicho,
huecas) se pueden transformar en algo tangible.Ver mas en la web de negocios rentables:
http://blogs.que.es/solucionesfinancieras/2013/06/04/negocios-rentables/
En los últimos diez años, las ciencias sociales, particularmente en el ámbito anglosajón, se han ocupado
sistemáticamente de esta cuestión y se han topado con lo que se podría llamar las paradojas de la espontaneidad
organizada: cualquier intento por fomentar entre la gente la felicidad de la responsabilidad y solidaridad organizadas
mediante ordenanzas y decretos oficiales (por ejemplo, planificando barrios residenciales con vecindarios socialmente
mezclados, habilitando espacios públicos, marcando pautas para la atención social, etc.) acaba siendo
contraproducente. Cuanta más espontaneidad y responsabilidad social se prescribe, más trabas encuentran éstas.
Trabajo cívico como contrapeso a la falta de imaginación de la administración municipal.
Desde el punto de vista jurídico-institucional,con estas ideas de negocio, esto significa que el trabajo cívico no
debería depender de las administraciones municipales, de los centros de acogida, de las oficinas de empleo, de las
asociaciones de beneficencia ni de cualquier otro instituto de nueva creación. No sólo porque con ello se propiciaría el
contraproducente control estatal, sino también porque el trabajo cívico debería servir de contrapeso a la falta de
imaginación de la administración municipal, de las oficinas de empleo, de los centros de acogida, etc. Pero esto nos
lleva a su vez a hacemos la siguiente pregunta: ¿quién organiza la espontaneidad?

Sobre el trabajo

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    El trabajo cívico:Su movilizacion e integración. El trabajo cívico no es (sólo) algo «majo» y complementario, no es un parche institucionalizado de las negligencias estatales y a su carencia de ideas de negocio y de negocios exitosos (ganapasta.fullblog.com.ar/negocios- exitosos.html ) Moviliza e integra (también los movimientos de protesta) y presta de este modo una ayuda preciosa a la Administración, a los partidos políticos y al Estado. Conviene recordar una cosa: ¿Quién ha puesto en el orden del día la problemática situación de una civilización que se pone a sí misma en peligro, situación que está hoy en boca de todo el mundo, contra la oposición de los que mandan en los ámbitos de la política, la economía y la ciencia? ¡Los numerosos movimientos que recuerdan a David contra Goliat! El trabajo cívico suministra también potencial de protesta, lo lleva al terreno de lo pragmático-activo y lo espontáneo y autónomo,generarndo nuevas ideas de negocios, se enfrenta a las protestas retóricas con la naturalidad de respuestas e iniciativas propias y se formula constantemente la pregunta de ¿qué hacer?, a tenor del lema «¡No preguntes qué puede hacer el Estado, sino qué puedes hacer tú para acabar con la situación de miseria actual!». Con el trabajo cívico, tomando prestada una frase de Schumpeter, la desobediencia creativa se gana un lugar socialmente reconocido en el campo de la actividad y la experimentación. Sin embargo, no hay que concluir por ello que el trabajo cívico es el origen de todo lo bueno y bonito que hay en la tierra. El trabajo cívico puede ser conservador o revolucionario, o ambas cosas a la vez, o ninguna de ellas. No hay una meta evolutiva preestablecida para una sociedad políticamente libre. Al contrario, la prueba de fuego de la libertad consiste en hacer la siguiente pregunta: ¿cómo nos va con el aterrador fantasma de la libertad? Además, el trabajo cívico está plagado de dilemas e interrogantes. He aquí algunos más: ¿cómo organizar la propia espontaneidad? ¿Qué hacer para que la gente abandone su vida anónima y se ponga a hacer para el prójimo algo que no « supedite ni a normas ni a jerarquías? Todos hablan de espontaneidad, creatividad, innovación, responsabilidad personal, pero nadie sabe cómo estas nuevas y grandes palabras de esperanza con sus negocios exitosos (mejor dicho, huecas) se pueden transformar en algo tangible.Ver mas en la web de negocios rentables: http://blogs.que.es/solucionesfinancieras/2013/06/04/negocios-rentables/ En los últimos diez años, las ciencias sociales, particularmente en el ámbito anglosajón, se han ocupado sistemáticamente de esta cuestión y se han topado con lo que se podría llamar las paradojas de la espontaneidad organizada: cualquier intento por fomentar entre la gente la felicidad de la responsabilidad y solidaridad organizadas mediante ordenanzas y decretos oficiales (por ejemplo, planificando barrios residenciales con vecindarios socialmente mezclados, habilitando espacios públicos, marcando pautas para la atención social, etc.) acaba siendo contraproducente. Cuanta más espontaneidad y responsabilidad social se prescribe, más trabas encuentran éstas.
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    Trabajo cívico comocontrapeso a la falta de imaginación de la administración municipal. Desde el punto de vista jurídico-institucional,con estas ideas de negocio, esto significa que el trabajo cívico no debería depender de las administraciones municipales, de los centros de acogida, de las oficinas de empleo, de las asociaciones de beneficencia ni de cualquier otro instituto de nueva creación. No sólo porque con ello se propiciaría el contraproducente control estatal, sino también porque el trabajo cívico debería servir de contrapeso a la falta de imaginación de la administración municipal, de las oficinas de empleo, de los centros de acogida, etc. Pero esto nos lleva a su vez a hacemos la siguiente pregunta: ¿quién organiza la espontaneidad?